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martes, 15 de marzo de 2011

Hoy deslizamientos barriales...mañana repoblamiento consentido: El nuevo plan de expansión urbana del Municipo de La Paz

(Tomado de La Razón 06/02/11)



El 26 de febrero a las 8:00 de la noche comenzó un megadeslizamiento de tierra en la ciudad de La Paz, el cual dejó el triste saldo de 6.000 personas damnificadas y 9 barrios destruidos.

Las zonas afectadas correspondían (todas ellas) a áreas identificadas y definidas desde el 2004 (en el mapa de riesgos y amenazas de la ciudad de La Paz) por el Gobierno Municipal de La Paz como "áreas de riesgo"; en otras palabras, zonas no habitables debido a su inestabilidad por el riesgo de derrumbe y sensibilidad a la erosión superficial y subterránea.

A pesar de ello, durante todos estos años, con plena consciencia y flagrante irresponsabilidad la comuna paceña se dió a la tarea de regularizar estos asentamientos, llegando inclusive a "retocarlos" mediante el ahora tristemente célebre plan de mejoramiento urbano: "Barrios de Verdad", el cual consistía fundamentalmente en la implementación de graderías, asfaltado de calles principales, diseño de alguna jardinera (y su correspondiente área infantíl) y el remodelado de la sede vecinal.

Acciones vanas que no llegaban a remediar la tremenda bomba de tiempo que significaba el poblamiento de zonas no aptas para asentamientos humanos.

Luego del desastre y contabilizados los daños y las pérdidas, el burgomaestre paceño señaló que se estabilizarían los suelos y que no volverían a ser habilitados para su poblamiento; una declaración por demás afortunada pero que requiere más que buenas intenciones mediáticas, especialmente si consideramos que en febrero de este año la Dirección de Ordenamiento Territorial de la Alcaldía de La Paz, informó que la modificación del Reglamento del Uso del Suelo y Patrones de Asentamiento (USPA 2010) liberó la altura de las construcciones en varias zonas de La Paz (y acá nos preguntamos que pasa con la capacidad de carga de los terrenos de la ciudad cuando se conoce que el 70% de la misma es deleznable?), lanzando a la par un mapa de expansión urbana (ver figura) que identifica 9 áreas de expansión, entre las que se destacan áreas de riesgo conocidas (Huayllani, Ovejuyo, Mallasa, Achumani Alto y Chinchalla) y otras recientemente afectadas (Callapa, Alpacoma), sin olvidarnos de aquellas que corresponden a Áreas Protegidas Naturales y Culturales definidas como tal por la propia alcaldía (Limanipata, Chicani, Palcoma, Quellumani y Chijipata), las mismas que no sólo atesoran monumentos arqueológicos invalorables del valle paceño, sino que también resguardan una rica biodiversidad; a la par que albergan las zonas productivas de la ciudad y son la ruta principal de una de las represas que dota de agua a media urbe.

Y es que cuando se trata de hacer declaraciones facilonas, la inmediatez, el sensacionalismo y la imprecisión suelen ser la tabla de salvación de las autoridades ediles.

Con todos estos antecedentes nos toca cuestionarnos de que realidad habla el alcalde paceño, cuando las decisiones ya están tomadas (en ordenanzas, reglamentos, planos y mapas) por el Concejo Municipal (por la Comisión de Planificación y Gestión Territorial) y/o la Dirección de Ordenamiento Territorial.

Lo único que esta claro, es que acá priman muchos más intereses de los que se aparentan, y que entre planificadores municipales, loteadores y especuladores de tierras la población está lamentablemente librada a su suerte....(por más que le avisen con semanas de anticipación Sr. Alcalde).

martes, 26 de octubre de 2010

Qué constituye el patrimonio paceño según el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz

Recientemente la Oficialía Mayor de Culturas del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz a dado a conocer el programa de lo que se ha venido a denominar "Octubre Patrimonial", presentando una serie de actividades relacionadas principalmente con la entrega de placas a inmuebles patrimoniales, la limpieza de estatuas y bustos en plazas citadinas y la presentación oficial del producto "estrella" de la Oficialía: la escuela taller, financiada con fondos de cooperación y formadora de aprendices especializados en conservar el patrimonio arquitectónico; una tarea loable esta última si no presentase como gran impedimento la imposibilidad legal y económica -por parte de la comuna paceña- de intervenir en inmuebles de propiedad privada.
Este raquítico panorama del acontecer patrimonial en La Paz, nos permite comprobar, una vez más, la mirada microscópica con la que el Gobierno Municipal de La Paz viene encarando la administración del Patrimonio cultural: priorizando el ornato público y los espectáculos folcklóricos o de belleza.
Mientras los impuestos de la ciudadanía se desperdician en afiches propagandísticos y eventos de inauguración, el patrimonio cultural y natural del municipio paceño se va perdiendo poco a poco.
Desde hace más de diez años somos testigos de la rauda destrucción masiva de sitios arqueológicos de más de 3.000 años de antiguedad; áreas funerarias, domésticas, viales, agrícolas y ceremoniales prehispánicas son arrasadas por nuevas edificaciones instaladas en zonas de preservación natural o de riesgo, siendo avaladas por el propio municipio.
Inclusive existen áreas arqueológicas monumentales cuya presencia es considerada por la gobernación como un impedimento para el desarrollo municipal, que proyecta su crecimiento urbano y turístico en una zona de reserva natural (!!!!!!), de capital importancia para la conservación por constituirse en el mayor reservorio de agua dulce para la mitad de la población paceña.
Cada día, infinidad de archivos y documentos (patrimonio documental de La Paz) son lanzados sistemáticamente a la basura, por falta de espacio para almacenamiento, fondos para catalogación e interés de preservación de la memoria institucional y pública.
Áreas ceremoniales importantes como las Apachetas (que constituyen una parte activa del imaginario y ritualidad del pueblo) son destruidas de manera abusiva para implementar "miradores turísticos" que, dicho sea de paso, no son visitados por nadie debido a su inaccesibilidad y lejanía. A pesar de ello, yatiris y amautas son obligados a abandonar sus áreas ceremoniales, ritos y costumbres, teniendo que conformarse con mirar con añoranza sus sitios sagrados, distorcionados por una visión retrógrada y equivocada de progreso y estética urbana. Esto sin mencionar, los peligrosos y cada vez más constantes conflictos entre vecinos, yatiris, subalcaldes y religiosos fundamentalistas, por el derecho al uso del espacio público.
Zonas de preservación por su interés histórico (como el ex Gran Jardín de la Revolución) son avasalladas constantemente por asentamientos humanos clandestinos que logran "regularizar" su situación a manos del propio Gobierno Autónomo Municipal de la Paz.
Ni que decir de la Áreas Protegidas Naturales Municipales; de las 27 consignadas, muchas dejaron de existir debido a la invasión urbana, la cual "desmonta" literalmente cerros enteros para implementar nuevas urbanizaciones fuera de norma, pero que se regularizan habilmente para comodidad administrativa municipal y para peligro poblacional, debido a la inestabilidad de los terrenos.
En este mismo tenor podemos expresarnos del patrimonio paleontológico, artístico y artesanal, los mismos que ni siquiera son tomados en cuenta en el "panorama patrimonial" del Gobierno Municipal.
Desde esta perspectiva consideramos que mientras las autoridades ediles sigan haciéndose de la vista gorda frente a la DESTRUCCIÓN CONSENTIDA del amplio bagage que compone el Patrimonio Cultural y Natural del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, un "Octubre Patrimonial" no constituirá nada más que una bufonada mediática para hacer creer a la población que la Oficialía Mayor de Culturas se esta ocupando de algo.